El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha redoblado sus llamados a la paz en medio de un aumento de tensiones con Estados Unidos, cuyo gobierno evalúa posibles acciones militares en la región. La situación se torna cada vez más delicada mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, analiza distintas opciones de intervención y ordena el desplazamiento de importantes fuerzas navales hacia las cercanías del país sudamericano.

Este clima de tensión ocurre tras una serie de operativos estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental. Desde principios de septiembre, estas acciones han dejado más de 80 muertos. Washington sostiene que los ataques forman parte de una estrategia para frenar el tráfico de drogas hacia su territorio, aunque críticos advierten que podrían violar el derecho internacional y afectar aún más la posición global de Estados Unidos.

En una reciente entrevista con CNN, Maduro reiteró su mensaje de paz y pidió evitar episodios similares a los vividos en Libia y Afganistán. Durante un acto en Caracas, insistió en que su exhorto no solo está dirigido a los venezolanos, sino también al pueblo estadounidense. “¡Basta de Libia, basta de Afganistán!”, proclamó.

A la par de sus llamados, el mandatario venezolano asegura que el país está dispuesto a responder con firmeza ante cualquier acción estadounidense. El despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford y una flota de apoyo cerca de aguas venezolanas ha incrementado la tensión, mientras informes recientes señalan que Trump ha recibido propuestas de sus asesores militares respecto a un posible curso de acción.

La situación se complica aún más con la autorización previa del presidente estadounidense para que la CIA realice operaciones encubiertas en Venezuela, una señal de que Washington estaría dispuesto a fortalecer su intervención. No obstante, una invasión directa chocaría con la doctrina de “Estados Unidos Primero” impulsada por Trump y reavivaría el recuerdo de controversiales intervenciones militares del pasado.

En el Congreso estadounidense, senadores de ambos partidos han pedido una explicación clara sobre la estrategia detrás de los ataques contra presuntos narcotraficantes. Pese a estas presiones, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció el inicio de la Operación Lanza del Sur, enfocada en combatir lo que Washington describe como amenazas narcoterroristas en la región.

Del lado venezolano, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, ordenó la movilización de 200.000 militares, calificando la presencia estadounidense como un riesgo grave para la seguridad nacional. Con ambos países elevando su presencia militar, el panorama permanece incierto. Mientras Maduro insiste en su mensaje pacifista, el incremento de operaciones y recursos estadounidenses plantea dudas sobre si el futuro de la crisis se definirá por la vía diplomática o por una escalada del conflicto.